Dos seres inesperados de otra galaxia

 ¿Crees en el infinito? Porque yo sí.

No puedo tratar de describirte; es como adentrarse en un libro de miles de páginas infinitas: imposible analizarlas todas.

Lo que sí puedo hacer es mirarte y admirarte. ¿Cómo es posible que, entre tantas galaxias, puedas coincidir con una persona y sentirlo todo al mismo tiempo?

Muchas veces el amor tocó mi alma, pero nunca creí que pudiera estremecerla con tanta fuerza. Una fuerza capaz de derrumbarme... o de llevarme al cielo.

A veces me pregunto, una y otra vez, si de verdad estás a mi lado o si solo eres una ilusión fugaz de otra galaxia. Cada vez que hablas, me miras, me besas, siento como si fuera la primera y la última vez. ¿Es posible sentir tanta pasión en una sola persona?

Tocar tu piel es como acariciar la textura de una pluma: así de suave.
Tu energía y la estrella que habita en ti hacen que mi alma viaje a lo más profundo del océano... y no quiera regresar.

Sí, es posible sentir tanto amor en una sola persona.
Y al mismo tiempo, sentir que solo existes tú y nadie más.
Que todo lo demás se nuble, se desvanezca como un blur, y solo quede tu silueta.

Pueden pasar cientos de amaneceres, anocheceres y ocasos, y aún así, la misma fuerza del amor seguiría intacta, como si fuera la primera vez.
Incluso una tormenta capaz de destruirlo todo y romperme en mil pedazos no haría que tu energía se fuera de mí.

En tus ojos veo todo lo que está bien en mí y en el mundo.
El mundo... eres tú.

Desde que te descubrí, mi camino se abrió aún más.
Pude descifrar mis virtudes y mis defectos, y amarlos.
No encuentro una palabra tan delicada y hermosa que se compare con tu amor, con el amor que me das cada día.

Puedo verte en tus días tristes, felices, agotados; en esos en los que quieres comerte el mundo y en los que simplemente brillas por sí solo con esa sonrisa...
Una sonrisa que, otra vez, es difícil de describir.

En tus días más agotados o tristes, es cuando más quiero abrazarte, sacar fuerzas de donde sea para dártelas, para que puedas renovarte con tu propia luz.
En esos días, juro que quiero estar ahí, sin soltarte.

En los días felices, te acompaño. Me hace bien verte bien. Me reconforta.

Un par de veces amé, y sentí muchísimo en mi ser.
Pero esta vez, en este presente, este amor es de otra galaxia.
Es un amor consciente, maduro.

Y un día lo imaginé: que de tanto amor pudiera nacer un nuevo ser de luz, que probablemente también venga de otro planeta, y que, como tú, brille con luz propia.

Ojalá pueda acompañarlos en lo más profundo de sus almas por el resto de los días que me queden en este mundo, y ser parte de sus historias.

En los amaneceres, anocheceres y ocasos...
Ahí quiero estar, junto a ustedes.
















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