Pájaros sin rumbo

Últimamente, los días son casi idénticos.

Un día para vivir más que ayer, y otro para querer morir.

A veces me siento en alguna banca del parque a contemplar a los pájaros, a las hormigas y a todo lo que se cruce de la naturaleza. Los pájaros no le temen a nada; llevan la libertad en la sangre, en sus alas.

Me encanta verlos. Me fascina cómo vuelan sin un destino en particular. Vuelan con tanta seguridad, con una felicidad oculta que parece impulsarlos.

A veces me pregunto si algún día podré ser como esos pájaros, tener esa seguridad para enfrentar la vida y seguir volando. ¿Quizás ya soy un pájaro y no lo he notado?

La vida no siempre se trata de estar seguro de todo. No todos los días son para vivir al máximo; quien diga lo contrario, está mintiendo.

Hoy vivimos en una burbuja que, muchas veces, se rompe por relámpagos invisibles. Pero están ahí. Siempre están.


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