Lima, te extraño...
Me encanta el olor a canela y naranja de mamá.
Silvia, no estás ahora conmigo en casa... suena tan lejano que a veces da risa.
Mi abuela, mi casa, mis padres, mis amigos, mi gato. Todo el mundo por alguna extraña e idiota razón viaja, viaja a donde se le da la gana. Yo viaje por "extra conocimiento" y marco esas comillas porque después me di cuenta de muchas cosas que NO valoraba de mi propio país.
Tuve la oportunidad muchas veces de irme a Europa, a estudiar e iniciar una nueva vida en relación a mi carrera y la pasión que encuentro en ella como comunicadora pero... ¿A quién engaño? ¿a quién engañamos?
Entre el cielo celeste de Buenos Aires y ese cielo un tanto gris en épocas de relámpagos y lluvias, hacen que observe y sienta ese perfume del mar del pacífico. Ese suspiro que se convierte en anhelos de un tabaco de los cincuenta. Esos rincones y pasillos de San Telmo que hacen que automáticamente me transporte al centro histórico de Lima, a esas tapadas...a esas oscuras historias.
En mi maquina del tiempo, me gusta transitar por donde están mis amigos, por esos momentos felices de niebla, de cielos con aroma al 2009 y no sé por qué.
Ese abrazo tímido aún entre miradas lejanas, hacen que piense distinto. Me rescatas, me alimentas el alma... me cubres en ese manto que aún es extraño.
Mis cortinas no rescatan el amor que perdí en el mar, no logra ver ese sol aún gris. Quizá tomar alguna bebida alcohólica pueda hacer que vea la realidad y toque el cielo fantasma y aún firme. O quizá, el pisco pueda ver la realidad que yo no veo en estos momentos.
Todos volvemos siempre, todos...juntamos recuerdos para no olvidar jamás.
De niños corremos, sonreímos al sol y también jugamos porque sí. Yo veo a ese niño todos los días desde las olas de muchas voces.
Deja que desnude cada tela, rincón y espacio cósmico que mis pasos tocaron....deja que vea en ti, ese aire que encamina al desierto de tus ojos.
Te prometo que el mar hará que olvides esos días tristes que imaginaste alguna vez. Ese pensamiento que aún ronda por tu cabeza confundida de recetas torpes.
Te invito a que pruebes Lima, que muerdas todas las nubes posibles y que finalmente, te enamores de ese loco desorden.
Te invito...



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