Adriàn, el que nunca llego
Quedamos a las cinco de la tarde en el parque de la Av. Avellaneda, no tardes. Te espero.
Lucìa esta en su cuarto, y mientras se va cambiando mira su reloj, eran las cuatro de la tarde, aun falta para las cinco, y el encuentro apresurado con ese chico que aun ella no conoce, pero que llevan tiempo hablando por teléfono, solo por teléfono.
Se conocieron por chat, pero el nunca se conectaba y ella era una adicta al messenger, una adicta compulsiva, no podía estar sin un dìa desconectada del mundo virtual, el por supuesto no le interesaba ese mundo, sin embargo un dìa, la amiga de Lu, al verla tan enganchada al mundo virtual, le dijo " Tu siempre estas conectada, ya cansate ¿no? tengo un amigo que quiero presentarte, se llama Adrian"
Adrian.... Andrian... Adrian... zumbaba mil voces en su cerebro, repitiendo millones de veces la palabra Adrian y decidiò aceptar.
Adrìan era el no tan tìpico chico que le gustaba leer y encerrarse en su cuarto, mientras escuchaba a Pink Floyd y corría un poco de marihuana en el y alguna que otra droga ilegal, claro, que no era dicto, solo lo hacia por diversión. Era loco y extremadamente raro .Tenia pocos amigos, muy pocos de verdad, siempre se hundía en sus estudios, libros y alguno que otro bar para beber con alguno de ellos. Era simpático no era feo a decir verdad. Todas las amigas de sus amigos, querían algo con el, pero el nunca hizo caso, a pesar de las salidas con algunas chicas, a pesar de los regalos que el les hacia a ellas, pero como siempre las mujeres interpretamos otra cosa, ellas pensaban que a el les gustaba. Y no era así a el nunca le gusto nadie de verdad, excepto.... su gato, que muriò cuando tenia cinco años. El amor de su vida.
Casi no tenìan nada en comùn, los dos eran muy solitarios, a pesar de la adicción de Lucia en el mundo virtual. Ella habìa tenido muchos fracasos amorosos, desde que usaba el facebook y las citas a ciegas con desconocidos que solo querían sexo virtual con ella.
Pero Adriàn, Adriàn era diferente, el era el chico que alguna vez Lucia soñò.
Mientras miraba su reloj, se hacia mas tarde, y el ocaso llegaba, el cielo anaranjado ya casi se iba el sol. Y se hacia muy tarde, hasta que por fin decidiò salir de su casa, tomo el taxi rumbo al parque Avellaneda.
Ya sin duda, era tarde, ya eran las cinco y cincuenta minutos muy tarde. Y el nunca apareciò.
Lucìa, mientras se sentaba en aquella banca, veia a todos pasar, gente con perros, niñas alborotando el parque, parejas abrazadas, abuelos, abuelas. Gente que iba y venìa. Ella sola, triste y resignada. Otro fracaso había llegado, otra ilusión apresurada había comenzado.
No llores Lucìa, le decia una voz interna, una voz profunda y oscura, ella dejo las làgrimas atras y busco refugio en un starbucks, tomo el cafè light y se fue a su casa, resignada.
Adriàn nunca llegò, nunca estuvo ahì, siempre fue un fantasma para ella, nunca le intereso hablar con ella, solo jugo, y jugo...
Lucìa esta en su cuarto, y mientras se va cambiando mira su reloj, eran las cuatro de la tarde, aun falta para las cinco, y el encuentro apresurado con ese chico que aun ella no conoce, pero que llevan tiempo hablando por teléfono, solo por teléfono.
Se conocieron por chat, pero el nunca se conectaba y ella era una adicta al messenger, una adicta compulsiva, no podía estar sin un dìa desconectada del mundo virtual, el por supuesto no le interesaba ese mundo, sin embargo un dìa, la amiga de Lu, al verla tan enganchada al mundo virtual, le dijo " Tu siempre estas conectada, ya cansate ¿no? tengo un amigo que quiero presentarte, se llama Adrian"
Adrian.... Andrian... Adrian... zumbaba mil voces en su cerebro, repitiendo millones de veces la palabra Adrian y decidiò aceptar.
Adrìan era el no tan tìpico chico que le gustaba leer y encerrarse en su cuarto, mientras escuchaba a Pink Floyd y corría un poco de marihuana en el y alguna que otra droga ilegal, claro, que no era dicto, solo lo hacia por diversión. Era loco y extremadamente raro .Tenia pocos amigos, muy pocos de verdad, siempre se hundía en sus estudios, libros y alguno que otro bar para beber con alguno de ellos. Era simpático no era feo a decir verdad. Todas las amigas de sus amigos, querían algo con el, pero el nunca hizo caso, a pesar de las salidas con algunas chicas, a pesar de los regalos que el les hacia a ellas, pero como siempre las mujeres interpretamos otra cosa, ellas pensaban que a el les gustaba. Y no era así a el nunca le gusto nadie de verdad, excepto.... su gato, que muriò cuando tenia cinco años. El amor de su vida.
Casi no tenìan nada en comùn, los dos eran muy solitarios, a pesar de la adicción de Lucia en el mundo virtual. Ella habìa tenido muchos fracasos amorosos, desde que usaba el facebook y las citas a ciegas con desconocidos que solo querían sexo virtual con ella.
Pero Adriàn, Adriàn era diferente, el era el chico que alguna vez Lucia soñò.
Mientras miraba su reloj, se hacia mas tarde, y el ocaso llegaba, el cielo anaranjado ya casi se iba el sol. Y se hacia muy tarde, hasta que por fin decidiò salir de su casa, tomo el taxi rumbo al parque Avellaneda.
Ya sin duda, era tarde, ya eran las cinco y cincuenta minutos muy tarde. Y el nunca apareciò.
Lucìa, mientras se sentaba en aquella banca, veia a todos pasar, gente con perros, niñas alborotando el parque, parejas abrazadas, abuelos, abuelas. Gente que iba y venìa. Ella sola, triste y resignada. Otro fracaso había llegado, otra ilusión apresurada había comenzado.
No llores Lucìa, le decia una voz interna, una voz profunda y oscura, ella dejo las làgrimas atras y busco refugio en un starbucks, tomo el cafè light y se fue a su casa, resignada.
Adriàn nunca llegò, nunca estuvo ahì, siempre fue un fantasma para ella, nunca le intereso hablar con ella, solo jugo, y jugo...


Alguna ves viste "Stranger than Fiction"?
ResponderEliminarte dejo mi user en twitter, saludos.
@adriannuberoja