Van Gogh me inspiro a escribir esto.

Madrugada, siempre madrugada.
Aquel bar- Cafè representaba en aquellos pobres hombres algo de fe, algo quizà de fe. 
Entre a aquel bar, y deje que mi intuición recorra mi cerebro ya inanimado. En aquel bar solo transita, sienten, duermen, pobres tipos viejos, rotosos, y con  cigarrillos en la mano. 
Aquel bar madrugeño, representa almas rotas, almas solidas, almas quebradas, almas desiertas, melancólicas pero aùn así vivas. Vivas desde los infiernos infinitos de problemas ausentes. Pero vivas, aùn.
Un señor me mira, cierta mirada en mi, causa algo de soledad, ese pobre hombre viene acompañado de una meretriz, quizá en ella cause algo de llama. Pero ella, lo mira con aquel deseo de ir hacia ningùn lugar. ¿Ningún lugar? , total, ella hace su trabajo, así no quiera, lo hace. 
Màs allá hay una chica, al parecer drogada. Los ojos están dilatados, sus  pómulos hundidos, su boca llena de cicatrices, y su mirada... su mirada.. està en el suelo.
Fuma un cigarrillo lentamente, mira al redor del bar, parece en busca de algo fantasmal. Algo que jamàs encontrarà.
A la izquierda esta un chico simpàtico, pero con los ojos ya hundidos,fumando un cigarrillo y escribiendo algo, al parecer es una carta, no lo sè, pero escribe ràpido, mientras pide otra copa de alcohol. Se encoge, se agarra el cabello y mira a los costados. Saca de su bolsillo un papelito, lo toma, y es ahì en dònde ocurre otra historia.
Al fondo, està una vieja decrepita, con joyas, muchas joyas. Y una pipa en su boca, rojo- vivo. Maquillada con sombras verdes, y negras mira a menudo al mozo, y le pide otra copa. Mientras de su cartera, fina, saca un espejo. 
Se mira, y luego los dientes, se peina, se colorea los labios de rojo -vivo y guarda aquel espejo roto y sin sentido.

El mozo esta a punto de dormirse, ya no puede màs y el barman esta aburrido. ¿Còmo se esto? porque mira su reloj a cada instante. Mientras suena algo de Genesis- Hold in my heart. La chica de pòmulos hundidos derrama algunas làgrimas mientras coge su teléfono ,marca, y cuelga. El chico del papelito, ya no està, quizá no era la canciòn adecuada para aguardar un viaje. La meretriz y el viejo, ahora bailan. Pegados, claro.
La vieja espera esperanzas vagas, que jamàs volverán a ella. Me contaron que siempre suele frecuentar ese bar, siempre con joyas, siempre con la boca pintada de rojo infierno. Y los ojos de verde campo. Esperando alguien que jamàs vendrà. Tal ves, a su rescate.


Algunos gatos negros-plomos rodean el bar en busca de alimento, pero tan solo encuentran botellas quebradas y tiradas. Alcohol, y papelitos desconocidos por la madre tierra.
Todos los sàbados de aquellas madrugadas remotas y ausentes, pero bohemias a pesar de todo. Llevan una historia, fria y cruda, a pesar de ello, la madrugada es jòven para ellos, para esos, que llevan años en esto. 
Me voy de esta peste, me voy, no tengo nada mas que hacer aquí  tan solo observar, pero ya observe mucho.





Comentarios

Entradas populares