Elliot y el chico psicodelico

Mi gato Elliot, me despertó a las dos de la mañana, no entiendo porque lo hizo, siempre lo dejo durmiendo en su casita espacial, y este ansioso y enclenque gatito, me despertò con sus garritas en mi rostro.
Esta bien, ¿què pasa Elliot? ¿que quieres? ¿¡por que molestas, a esta maldita hora!?
Elliot tan solo quería salir de mi casa, si bien es cierto que los gatos son callejeros, traicioneros, y se van sin avisar y regresan al dìa siguiente. Pues, este no, Elliot era diferente, el era como una mutaciòn entre perro- delfín y gato. Tremenda mutaciòn.
Este gato, era demasiado tierno, no salia sin mi, es decir, siempre querìa compañía y es raro decir esto. Porque los gatos no son asi, el definitivamente no era un gato, era todo, pero repito, ¡no era un jodido gato!
Esta bien, me pare, me puse un abrigo y asi, despeinada y con un ojo mas chico que el otro, sali a pasear a mi gato. 
Mientras el paseaba, yo iba bostezando y confundida entre calles y calles remotas y bohemias. 
Los dos eramos còmplices de esta caminata madrugadora, entre luces abandonadas, circulos viciosos, y extrañamente un bosque.
No estaba drogada, estaba lùcida, y Elliot tampoco lo estaba. Estábamos bien, caminando felices de la vida.
Mientras miraba la luna, porque ese dìa estaba llena, y su luz plena e infinita hacia que mis ojos volaran hacia ella. Pero en mi vuelo nocturno, Elliot desaparecía de aquel bosque.
No estaba màs, mire hacia la derecha, nada, solo una lata de cerveza, a la izquierda, una cajetilla de chiclets, al frente, el àrbol. Me pare, lo llame, grite, grite y grite. Pero nada.
 ¿¡En dònde te has metido maldito gato!? no puedo creer que no aparezca a esta hora, ya van hacer las tres de la mañana, estoy en pijama, despeinada, volada, y mi gato no aparece. ¡Rayos! ¿què hago? 
Camine hasta la calle " Vogah" , en realidad es como un callejòn pero de gatos.

Entre a ese maloliente callejòn y ¡BINGO! encontrè a Elliot, pero lo encontrè extraño, estaba ido. Estaba en otra dimensiòn, estaba completamente distante a mi. ¿Lo pepearon? 
Elliot no respondìa, ¿habìa muerto? no, no habìa muerto. Estaba inconsciente. 

Mientras trataba de ayudar a Elliot, alguien entro, no querìa voltear, porque eran las tres de la mañana, estaba despeinada, tenia un ojo mas chico que el otro, podrìa ser un ratero, un loco, una loca, una desquiciada o.. no se. No quiero voltear.. no quiero voltear. Hasta que escuche un " ¿Te puedo ayudar?, tengo un gato en casa.. ¿hola?"
Voltee, y era un chico con un sombrero de colores, ropa morada y con barba. Era raro.
Me ayudo a levantar a mi gato, me dijo que habìa probado alguna comidilla en mal estado, y por eso estaba tirado. Le puso una pastilla, que saco de su bolsillo. Yo no decía nada, estaba anonadada al verlo tocar a mi gato, con aquellas manos que parecìan de alguna forma, algo màgico.
Lo acaricio y le dijo " te pondrás bien campeòn", y luego volteo a verme y me dijo con aquellas palabras tan suaves.. " un gusto, me tengo que ir, cualquier cosa, vivo a tres cuadras de aquí  en el edificio de allà, el azul ¿lo ves? , ah bueno, me llamo Mauricio, me tengo que ir, un gusto poder ayudarte, adiós!" 

Nunca dije nada, pero sè que vive a tres cuadras de mi casa, en el edificio azul, y se llama Mauricio. Extrañamente, ayudo a Elliot, y extrañamente tenìa un sombrero de colores rotoso. Me parece interesante, así como la manzana en el cafè, así de interesante. 
Pero no me atrevo ir a buscarlo, espero encontrarlo en alguna madrugada a las tres de la mañana y poder tomar un cafè juntos y escuchar a Phil Collins o a Melanie Safka, y poder conversar horas y horas. Con un cigarrillo en la mano y los ojos en la luna.

¿Y si es un fantasma?

Elliot, gracias gato negro.












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