Colores reflejados en una noche
Vi un un camino que me me llevaba lejos muy lejos, la luna estaba muy redonda, muy blanca, muy bella de verdad. Me impresiono demasiado esa noche, me quede pegada mirándola, contemplándola.
Y contemplando el ruido, el aire y el aroma. Una chica paso por ahì y me pregunto si estaba bien, le respondí que si, que estaba perfecta ¿ por que no estarìa perfecta? ¿quien es ella para decirme si estaba bien o no? No me importaba en ese momento absolutamente nada, estaba en un remolino profundo, camine por todas partes, y las flores flotaban, daban rumbo a una colorida noche, una colorida pero temerosa noche.
Me daban miedo las cosas, mis ojos empezaron a revolcarse en círculos flotantes, en amarillos, blancos y rosadas formas. Nunca entendì por que.
Mi mente estaba volando, y al parecer yo tambièn lo hacia, mi mente se desbordaba en pensamientos tal ves, pacificos, tal ves asesinos. La sangre fluía en mi y mi corazòn dejaba de palpitar cada ves mas fuerte, estaba muerta en vida, estaba agonizando sin agonizar. La noche era còmplice, y a la ves enemiga mía.
Prendì un cigarrillo, no tenia fuerzas, pero lo hice. Mi mente pudo màs.
Y el humo no era humo, era una especie de llama saliendo de ese delgado cigarrillo, mi cigarrillo.
Mientras caminaba los àrboles ya no eran verdes, eran rojas, eran nubes rojas. Observe de lejos un oso en forma de espada, un pez en forma de oso. ¿Es posible? si.
Camine, mientras mis ojos se revolcaban en remolinos, mi boca hablaba por si sola, mi corazòn dejaba de hacer lo suyo, mis piernas eran esclavos de la superficie no-plana. Mi cerebro no era cerebro, no estaba ahì estaba en otra dimensiòn...
Alicia, la del cuento, estaba conmigo, me agarraba la mano, querìa que vaya,que la acompañe.Tal ves a corretear a ese estùpido conejo blanco.
Me presento a un estùpido y rabioso gato que nos decìa que su estùpido amigo, el conejo blanco, habìa saltado hacia la derecha, y de pronto a la izquierda. Alicia, me soltó la mano y se fue.
Me dejo sola, abandonada, pero no triste.
Camine, camine mucho, muchisimo y llegue a una superficie colorida con un gusano enorme, este me dijo ¿ a quien buscas? , mientras fumaba algo de colores, botaba letras mientras lo hacìa.
¿Estaba igual que yo?
Despertè a las seis de la mañana, ¡maldito despertador! pero Alicia, el invisible loco del te, que jamàs lo vi, el conejo blanco y sus amigos, estuvieron ahi, ¿por que? no se. Pastillita de la felicidad, te dormiremos.
Gracias viaje
Y contemplando el ruido, el aire y el aroma. Una chica paso por ahì y me pregunto si estaba bien, le respondí que si, que estaba perfecta ¿ por que no estarìa perfecta? ¿quien es ella para decirme si estaba bien o no? No me importaba en ese momento absolutamente nada, estaba en un remolino profundo, camine por todas partes, y las flores flotaban, daban rumbo a una colorida noche, una colorida pero temerosa noche.
Me daban miedo las cosas, mis ojos empezaron a revolcarse en círculos flotantes, en amarillos, blancos y rosadas formas. Nunca entendì por que.
Mi mente estaba volando, y al parecer yo tambièn lo hacia, mi mente se desbordaba en pensamientos tal ves, pacificos, tal ves asesinos. La sangre fluía en mi y mi corazòn dejaba de palpitar cada ves mas fuerte, estaba muerta en vida, estaba agonizando sin agonizar. La noche era còmplice, y a la ves enemiga mía.
Prendì un cigarrillo, no tenia fuerzas, pero lo hice. Mi mente pudo màs.
Y el humo no era humo, era una especie de llama saliendo de ese delgado cigarrillo, mi cigarrillo.
Mientras caminaba los àrboles ya no eran verdes, eran rojas, eran nubes rojas. Observe de lejos un oso en forma de espada, un pez en forma de oso. ¿Es posible? si.
Camine, mientras mis ojos se revolcaban en remolinos, mi boca hablaba por si sola, mi corazòn dejaba de hacer lo suyo, mis piernas eran esclavos de la superficie no-plana. Mi cerebro no era cerebro, no estaba ahì estaba en otra dimensiòn...
Alicia, la del cuento, estaba conmigo, me agarraba la mano, querìa que vaya,que la acompañe.Tal ves a corretear a ese estùpido conejo blanco.
Me presento a un estùpido y rabioso gato que nos decìa que su estùpido amigo, el conejo blanco, habìa saltado hacia la derecha, y de pronto a la izquierda. Alicia, me soltó la mano y se fue.
Me dejo sola, abandonada, pero no triste.
Camine, camine mucho, muchisimo y llegue a una superficie colorida con un gusano enorme, este me dijo ¿ a quien buscas? , mientras fumaba algo de colores, botaba letras mientras lo hacìa.
¿Estaba igual que yo?
Despertè a las seis de la mañana, ¡maldito despertador! pero Alicia, el invisible loco del te, que jamàs lo vi, el conejo blanco y sus amigos, estuvieron ahi, ¿por que? no se. Pastillita de la felicidad, te dormiremos.
Gracias viaje



Gracias viaje; punto final.
ResponderEliminarGracias Fernanda!
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