Lima , aroma dulce de invierno ...
Entonces, despierto.
Despertè en la humedad frìa, lluviosa y eterna, al parecer Lima, està comenzando su invierno triste.
En particular, a mi me encanta el invierno me gusta como se siente, me gusta como se ve Lima, me gusta su humedad, su sensibilidad. Pero a la vez, me da mucho sueño, no me gusta despegarme de mi cama, es como un iman, estoy atada a el. Las horas se pasan muy lentas, y el sonido de la garua, hace que quiera bailar y cantar.
Sus hojas caen lentamente, y el sol se esconde, para volver en cualquier momento, aun esta la plena amenaza de ese sol. Y es que es asì, el clima es bipolar, ¡es un enfermo mental!
Y las canciones se vuelven mas deprimidas, mas feeling. Escucharlas, debajo del àrbol o en el malecòn miraflorino, hace que quiera matarme y suicidarme, obviamente estoy exagerando, no crean eso.
Pero es asì, el invierno nos vuelve vulnerables, nos vuelve insoportables, nos vuelve tiernos, nos vuelve, estùpidos, nos vuelve ... nos vuele. Eso.
Te amo invierno, te amo, porque me deprimes, te amo porque haces que te odie al levantarme todas esas mañanas y no querer despertarme porque hace frìo, por esas canciones que ponen en la radio, por la palidez en mi piel. Por querer abrazarte, por querer suicidarme, por querer tener. Porque te amo invierno, porque lo que estoy tratando de decir, ni yo misma entiendo. Pero ¿ que coño? amo el invierno y no quiero que se vaya, quiero que se quede ahi, plasmado, engatusado y embrujado. Ahì junto a mi. No quiero veranos felices, quiero inviernos felices con paragua y chompa. Con chalina y besos, con coca cola y puchos, pero sobre todo, con puchos.
Porque fumar un cigarro mientras caminas por el parque mas grande, como el olivar, hace que te pierdas en pensamientos, hace que desees filosofar acerca de tu estùpida vida. El pucho en invierno es genial.
El hielo en invierno tambièn, el abrazarte a las nubes tambièn. El cine tambièn, la NOCHE tambièn, los edificios tambièn, el acohol tambièn. El cafè, restaurant a punta de velas tambièn, el vino tambièn. Todo tambièn.
El invierno ha llegado señores... y me encanta! ¡ ME ENCANTA! ¡Y me mata!
Despertè en la humedad frìa, lluviosa y eterna, al parecer Lima, està comenzando su invierno triste.
En particular, a mi me encanta el invierno me gusta como se siente, me gusta como se ve Lima, me gusta su humedad, su sensibilidad. Pero a la vez, me da mucho sueño, no me gusta despegarme de mi cama, es como un iman, estoy atada a el. Las horas se pasan muy lentas, y el sonido de la garua, hace que quiera bailar y cantar.
Sus hojas caen lentamente, y el sol se esconde, para volver en cualquier momento, aun esta la plena amenaza de ese sol. Y es que es asì, el clima es bipolar, ¡es un enfermo mental!
Y las canciones se vuelven mas deprimidas, mas feeling. Escucharlas, debajo del àrbol o en el malecòn miraflorino, hace que quiera matarme y suicidarme, obviamente estoy exagerando, no crean eso.
Pero es asì, el invierno nos vuelve vulnerables, nos vuelve insoportables, nos vuelve tiernos, nos vuelve, estùpidos, nos vuelve ... nos vuele. Eso.
Te amo invierno, te amo, porque me deprimes, te amo porque haces que te odie al levantarme todas esas mañanas y no querer despertarme porque hace frìo, por esas canciones que ponen en la radio, por la palidez en mi piel. Por querer abrazarte, por querer suicidarme, por querer tener. Porque te amo invierno, porque lo que estoy tratando de decir, ni yo misma entiendo. Pero ¿ que coño? amo el invierno y no quiero que se vaya, quiero que se quede ahi, plasmado, engatusado y embrujado. Ahì junto a mi. No quiero veranos felices, quiero inviernos felices con paragua y chompa. Con chalina y besos, con coca cola y puchos, pero sobre todo, con puchos.
Porque fumar un cigarro mientras caminas por el parque mas grande, como el olivar, hace que te pierdas en pensamientos, hace que desees filosofar acerca de tu estùpida vida. El pucho en invierno es genial.
El hielo en invierno tambièn, el abrazarte a las nubes tambièn. El cine tambièn, la NOCHE tambièn, los edificios tambièn, el acohol tambièn. El cafè, restaurant a punta de velas tambièn, el vino tambièn. Todo tambièn.
El invierno ha llegado señores... y me encanta! ¡ ME ENCANTA! ¡Y me mata!



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